lunes, 8 de diciembre de 2025

Bugonia Bugonia

Bugonia Bugonia

Cuauhtémoc Cuéllar Escamilla

 

Nada más adecuado y mejor bienvenido que una disparatada, distópica, y satírica película que ponga en cuestión el eminente absurdo contemporáneo de vivir en una época de máximo avance tecnológico y científico que convive y va de la mano de una inopinada vocación por la ignorancia y la desfachatez. Las explicaciones, para beneficio nuestro, no parecen importarle mucho a Yorgos Lanthimos (Atenas, 23 de septiembre de 1973), y se enfoca mucho en los catastróficos resultados de este Cocktail Molotov, donde se acude mucho a la comedia negra, al gore, y a la herencia que nos ha dejado el mejor Cine Independiente, Posmoderno, Underground y de Vanguardia, como el de Hal Hartley (Fay Grim, 2006) o Jim Jarmush (Dead Man, 1995).

 

Para lograr esta empresa de acudir a un tema aparentemente simple en su complejidad eludiendo el contexto explicativo, el cineasta se vale primordialmente de un par de herramientas; por una parte su gran talento y experiencia en el área de casting para seleccionar fenotipos específicos, y por otra parte, su habilidad para poner en imágenes lo que visualiza de esos fenotipos, además de poner en escena imágenes impactantes y descabelladas  mediante un dispositivo estético sumamente bombástico. Difícilmente se encuentra en el cine de todas las épocas un cineasta tan característico, específico y único. Sus temas siguen siendo los mismos desde que filmaba de manera limitada en recursos materiales en su natal Grecia, y aunque su acceso al Cine del Mundo ha transformado sus planteamientos estéticos, su fuerza creativa, lejos de limitarse en sus alcances, se abre y se amplia justo como una Begonia en primavera. Tal vez la referencia no sea baladí para subrayar que esto mismo es lo que ocurre al derivar el título del film, con prístino aderezo en la no  descripción del asunto como un Bug en la matrix.

 

Punto y aparte es el inusitado modo de zanjar con justicia los diferendos en las posiciones con respecto al tema; por un lado la ignorancia supina y desfachatada de las clases sociales mayoritarias, y por otro lado la apabullante soberbia de las clases superiores  que terminan igualadas a la primera al creerse su propio mito. Una infamia desde cualquier punto de vista. Más de un crítico europeo ha señalado por esto que percibe un odio inaudito del Autor de Cine hacia sus personajes. Yo, repito, creo que solo sabe encontrar los actores perfectos para representar lo que tiene en mente. Si la Academia Norteamericana de Ciencias y Artes Cinematográficas no reconoce a Emma Stone con otro Óscar, solo será debido a esa extraña política de no hacerlo cuando ya se acumulan dos. Y los dos bajo la dirección del artista griego. Tres Óscares ya son para casos demasiado específicos, pero nuevamente los críticos señalan que podría ser desviado hacia Jesse Plemons, actor que da vida a uno de los personajes más patéticos de toda la historia del cine, y de ocurrir así, estaríamos ante un caso tan lamentable como el de la bella Charlize Theron, cuando obtuvo su reconocimiento por representar a un ser, también, absolutamente repugnante. Con la academia, todo puede ocurrir, y más cuando esa repugnancia puede ser justificada con argumentaciones políticamente correctas aunque conduzcan a la conmiseración y una reconocible lástima, como en el caso que se nos presenta al existir una cadena de situaciones traumáticas que se van revelando a lo largo de la trama. Pero chisme aparte, es francamente hilarante como el autor griego conecta este hecho con el asunto de las conspiraciones disparatadas y sobre todo, cuando es en la actualidad dónde son tan populares que hacen palidecer a cualquier mito o fantasmagoría más propias de la antigüedad de cualquier data o geografía.

 

De no ser por la gran carga intelectualizante de este filme, podría decirse que México podría ser uno de los países donde más éxito podría lograr cuando, en otro sentido, tiene mucho de familiar con aquellas peliculitas de ciencia disparatada tan populares en el México sesentero donde Santo, el enmascarado de plata, emprendía aventuras semejantes bien acotadas por un subgénero que siempre se tomó demasiado en serio a sí mismo a sabiendas que todo se trataba de un inmenso despiporre intelectual.

 

Ficha Mínima:

Bugonia. Director: Yorgos Lanthimos. Guión: Will Tracy. Fotografía: Robbie Ryan. Montaje:  Yorgos Mavropsaridis. Música: Jerskin Fendrix. Producción: 2025, Irlanda, Reino Unido, Canadá, Corea del Sur, Estados Unidos. Compañías: Focus Features, Universal Pictures. Elenco: Emma Stone, Jesse Plemons, Aidan Delbis, Stavros Hailkas, Alicia Silverstone. Duración: 118 minutos.

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